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Barcelona 1 - Real Madrid 2, otro clásico en el bote

por José Madrid

28.10.2026

10 min de lectura

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Mourinho puso la estrategia. El Real Madrid puso el juego, el sentimiento, el corazón, la inspiración y el madridismo. Kylian Mbappé, los goles.

Hay victorias que valen tres puntos y hay victorias que valen mucho más. Hay partidos que se ganan con los pies, otros con la cabeza y algunos, los que de verdad marcan una temporada, se ganan con el corazón, con el compromiso, con el orgullo y con ese sentimiento que distingue a los grandes equipos. Ayer, en Barcelona, el Real Madrid ganó el Clásico por 1-2 y dejó algo mucho más importante que un resultado: una lección de fútbol y de humildad para todos aquellos que, demostrando una absoluta falta de respeto, llevaban semanas anunciando una humillación blanca.

El Real Madrid vence al Barcelona en el clásico.

El Real Madrid vence al Barcelona en el clásico.

En Barcelona, se veían campeones de Liga en octubre, pero los títulos no se ganan en las ruedas de prensa, las Champions no se conquistan en las tertulias y al Real Madrid hay que respetarlo siempre. 

La madrugada del 25 de octubre había cambiado la hora. Amaneció una hora antes, y para los jugadores del Barcelona, también se hizo la noche demasiado pronto. El blanco les cegó, se quedaron a oscuras.

La semana de las bravatas

En París, a mediados de semana, ese equipo superlativo, suspendió el examen de francés, y recibieron 4 goles del PSG que, en realidad, pudieron ser alguno más. A continuación, y hasta el domingo, los días pasaban escuchando declaraciones irrespetuosas y arrogantes antes del Clásico. Parecía haberse organizado una competición para ver quién encontraba la manera más ingeniosa de despreciar y, en sus palabras, humillar al Real Madrid. Entre las frases más destacadas las siguientes:

  • Les vamos a clavar cinco
  • Les vamos a meter un meneo
  • Me asustan menos que los perritos de Inés
  • No os presentéis el domingo en el Nou Camp
  • Es un equipo super vulnerable
  • A lo máximo que pueden aspirar es a no perder por muchos goles
  • Hay que humillarles, yo pienso en un 5-0
  • Hay que meterles 6-2
  • El peor Real Madrid, no juegan a nada
  • Ellos vienen al dentista, nosotros al parque de atracciones
Los bufanderos futbolísticos del Barcelona y sus pronósticos

Los bufanderos futbolísticos del Barcelona y sus pronósticos

Son los de siempre, Jota Jordi, David Sánchez, Victor Lozano, Luis Carrasco, Guillermo Gaspar, entre otros. En ocasiones, se une Antonio Freixa, ex-directivo del Barcelona durante el periodo en que el club pagó 8,4 millones de euros al vicepresidente del comité técnico de árbitros y que, parece, no se enteró de nada. Se demelenaba este caballero defendiendo que iban a marcar dos, y luego tres y luego cuatro, y luego 5 y luego seis y a seguir… cita casi textual. Pobrecillo.

Los "expertos" futbolísticos de las tertulias en Barcelona y un José Mourinho sonriente

Los "expertos" futbolísticos de las tertulias en Barcelona y un José Mourinho sonriente

Lo curioso es que se detuviera en seis. Si hubiese sido madridista, probablemente habría seguido hasta quince. Pero no: seis y a casa, es el subconsciente que le traiciona.

El Sr. Freixa, llega incluso a comentar que "ellos vienen al dentista, nosotros vamos al parque de atracciones". El desmemoriado ex-vicepresidente nos la deja botando para la imagen siguiente. El dentista fue el Dr. Mourinho, y trataba de encontrar, sin suerte, alguna muela del juicio en la boca del Sr. Freixa, los jugadores del Real Madrid disfrutaban en el parque de atracciones. 

El Dr Mourinho buscando, sin suerte, alguna muela del juicio del Sr Freixa.

El Dr Mourinho buscando, sin suerte, alguna muela del juicio del Sr Freixa.

¡Qué imaginación! ¡Qué confianza! ¡Qué manera de vender una victoria antes de jugarla! Y qué falta de respeto, qué desconocimiento de la historia y, especialmente, de la reciente. No aprenden.

¡Qué bochornoso espectáculo! ¡Qué poco respeto por el rival!

Llegó el partido, y habló el fútbol.

Después de tantos pronósticos, tantas burlas y tanta superioridad verbal, llegó el momento de la verdad.

Y en el campo apareció un Real Madrid que no se parecía en nada al equipo desahuciado que nos habían descrito.

Apareció un equipo comprometido, solidario, intenso, físicamente poderoso y dispuesto a pelear por cada balón. Un equipo que presionaba, que sabía cuándo acelerar, cuándo esperar, cuándo correr y cuándo hacer daño. Un equipo que entendía que un Clásico no se gana con talento individual, sino con una idea colectiva, con disciplina y con la convicción de que cada compañero está dispuesto a dejarse la piel por el de al lado.

Hemos visto probablemente, una de las mejores versiones del Real Madrid de los últimos años. La superioridad blanca fue evidente y el descanso pudo llegar con un 0-2 que habría reflejado todavía mejor lo sucedido sobre el césped.

Triunfo y derrota, el problema de hablar antes de tiempo y no respetar al Real Madrid

Triunfo y derrota, el problema de hablar antes de tiempo y no respetar al Real Madrid

No era el Madrid vulnerable. No era el Madrid que no jugaba a nada. No era el Madrid que debía conformarse con perder por pocos goles. Lo que si sucedió es que convirtieron en Spotify Nou Camp en su parque de atracciones.

Era el Real Madrid que ha hecho grande su escudo y cuya historia es admirada en el mundo entero. El de la personalidad, el de la exigencia, el de la historia y el de ese carácter competitivo que tantas veces ha desesperado a sus rivales.

El Barcelona ganó su famosa posesión, pero el Real Madrid se hizo dueño de los espacios y jugó con ellos para llevar al Barcelona de uno a otro lado, persiguiendo sombras o, quizás, figuras de color blanco.

El Madrid no fue a Barcelona a sobrevivir. Fue a competir, a imponer su plan y a ganar. Y ganó.

José Mourinho: el entrenador que mejor leyó el partido

Hay algo que merece un capítulo aparte: la dirección técnica.

José Mourinho volvió a demostrar por qué es uno de esos entrenadores capaces de convertir un partido grande en una partida de ajedrez. Su planteamiento sorprendió al Barcelona y, especialmente, a Hansi Flick, que no encontró una respuesta eficaz durante buena parte del encuentro.

Mourinho entendió dónde podía hacer daño su equipo, cómo debía ocupar los espacios y qué sacrificios exigía el partido. Preparó a sus jugadores para competir con intensidad, sin perder el orden ni la capacidad de salir al ataque cuando aparecía la oportunidad.

José Mourinho sonriente y felicitando a Lunin al finalizar el partido

José Mourinho sonriente y felicitando a Lunin al finalizar el partido

No se trataba de correr por correr. Se trataba de correr con sentido. No se trataba de presionar por entusiasmo. Se trataba de presionar cuando y donde tocaba, cerrar los espacios y obligar al rival a jugar incómodo. Todo eso se entrena a diario en Valdebebas.

Cuando el Barcelona introdujo cambios tras el descanso y pareció recuperar algo de terreno, Mourinho volvió a intervenir. Ajustó sus piezas, modificó su planteamiento y encontró la manera de recuperar la iniciativa.

En ese contexto llegó una de las jugadas decisivas: Bellingham, Guler y  Camavinga participaron en la fantástica acción que, en el minuto 87, terminó desembocando en el gol de la victoria, el segundo de Mbappe. Efectivamente, un parque de atracciones, y dejaron lo mejor para el final.

Mourinho es un enorme técnico, que no se limita a observar un partido desde el banquillo, que cuando es necesario sabe intervenir en él y no confía que las cosas se arreglen por sí solas. Toma decisiones para ganar.

Flick es un gran técnico, educado y tiene todo mi respeto. Pero ayer, en la lectura del encuentro y en la capacidad para responder a lo que sucedía sobre el césped, Mourinho estuvo varios pasos por delante, le superó.

Mbappé: 2 goles fueron su repuesta

Y en el desenlace apareció Kylian Mbappé.

El fútbol tiene una virtud maravillosa: permite que un jugador responda a meses de debates con una acción de apenas unos segundos.

En el minuto 87, después de una jugada de enorme calidad colectiva. Cinco toques, cuatro jugadores, una combinación que rompió las líneas rivales y una secuencia que recordó que este deporte puede ser mucho más que velocidad y potencia.

Mbappe celebra uno de sus dos goles en el clásico

Mbappe celebra uno de sus dos goles en el clásico

Hubo técnica, imaginación y precisión. Hubo una ruleta, una croqueta, un pase con la derecha, Bellingham y Guler, una intervención de Camavinga, un autopase con el interior y una asistencia que dejó la jugada preparada para el desenlace. Y entonces llegó Mbappé, y marco el segundo gol. El que cerraba el parque de atracciones.

Un golazo para cerrar el Clásico, para llevarse los tres puntos y para convertir la semana de las bravatas en el estruendo de un silencio sepulcral que inundó el inacabado e impagado Nou Camp.

Con dos goles, Mbappe se marcha con la satisfacción de haber sido decisivo en una victoria como esta. Se marchó con una sonrisa. El madridismo, también.

Lamine Yamal y el peligro de hablar demasiado

Y llegamos a Lamine Yamal.

Un buen futbolista, con unas condiciones técnicas indiscutibles y un futuro que puede ser brillante. Ayer, no estuvo a la altura de las expectativas que él mismo y su entorno habían contribuido a alimentar.

Lamine se vio, siempre, superado por Cucurella

Lamine se vio, siempre, superado por Cucurella

Su frase, la que ha quedado como referencia antes del clásico, fue aquella de que en el Clásico se iba a comer a Cucurella. Pues bien, todos vimos el partido. Lamine no comió nada durante el partido, se marchó en ayunas y desaprovechó una clarísima ocasión de gol. Menos hablar y más jugar.

Querían ganar la Liga en octubre

Este es, quizá, el aspecto más revelador de toda la historia.

Algunos ya habían decidido que la Liga estaba resuelta. En octubre. Después de unas pocas jornadas. Habían convertido una buena dinámica del equipo en una sentencia definitiva, una serie de resultados positivos en una demostración de superioridad histórica y pretendían una humillación al Real Madrid.

Y perdieron, se fueron a la cama calentitos, sufriendo la manifiesta inferioridad demostrada en el campo. No aprenden, La Liga ni se gana ni se pierde en octubre.

Algunos tertulianos de los que acuñaron esas frases tan respetuosas con el Real Madrid. Alguno era vicepresidente durante los años en que se pagaron 8,4 millones de euros al vicepresidente de los árbitros. Hoy pontifica y pretende dar lecciones de buen hacer.

Algunos tertulianos de los que acuñaron esas frases tan respetuosas con el Real Madrid. Alguno era vicepresidente durante los años en que se pagaron 8,4 millones de euros al vicepresidente de los árbitros. Hoy pontifica y pretende dar lecciones de buen hacer.

Queda muchísimo campeonato y nadie debería cometer el error de dar por muerto al Barcelona por una derrota. Pero tampoco deberían cometer el error de pensar que el Real Madrid está acabado porque atraviese una mala racha o porque algunos de sus partidos no convenzan.

Eso es lo que diferencia el análisis deportivo de la propaganda de colores. A los profesionales de la información de los bufanderos, a los aficionados al fútbol de los ”hooligans”.

La humillación, si queremos utilizar esa palabra, fue la que algunos se infligieron a sí mismos al confundir sus deseos con la realidad y sus pronósticos con certezas.

La grandeza de un club no se mide exclusivamente por sus mejores temporadas, sino por su capacidad para seguir adelante en los malos momentos siendo siempre el referente contra el que todos quieren medirse.

En el palco, una vez finalizado el partido, el presidente de honor del Real Madrid, José Martínez Pirri, estrechaba la mano del presidente del Barcelona, esa que firmaba los cheques a las empresas del Sr Negreira.

"Pirri" seguro que volvió a Madrid contento y feliz por lo que había visto.

Pirri saluda a Laporta al finalizar el partido

Pirri saluda a Laporta al finalizar el partido

Por favor, dejad de tirar cosas al campo

Hay una última cuestión que no deberíamos pasar por alto.

Nada justifica lanzar objetos al terreno de juego ni comportamientos que pongan en riesgo a jugadores, técnicos o aficionados. El fútbol exige pasión y también respeto y responsabilidad.

Camavinga fue agredido por un aficionado con el palo de su bandera. Llueve sobre mojado, la famosa botella de JB y la cabeza de cochinillo son recuerdos pasados que provocaron una sanción que jamás se cumplió.

Pero bueno, vamos mejorando, no hubo aspersores. A disfrutar madridistas. El equipo va por el buen camino.

¡¡¡¡Hala Madrid!!!!

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Comentarios

José

hace 3 horas

Que gozada de partido!! Y que alegría ver a esos bocazas que nos iban a humillar….. HalaMadrid!! Y viva José Mourinho!!

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